martes, 9 de abril de 2013

Los sueños y la interrupción.

Nuestro reloj interno tiene mucho que ver con el acto de despertarnos muchas veces instantes antes de que suene el despertador por la mañana, hora que ya hemos asimilado por repetición de un modo biológico, día tras día levantándonos a la misma hora.
Pero una cuestión que no nos distáncia mucho del camino es la finalización de los sueños. Como terminan los sueños normalmente cuando son interrumpidos? Realmente son interrumpidos?

La finalización de los sueños es un acto que no puede ser casualidad de un despertador. A veces de un modo conclusivo, otras veces de un modo inconclusivo (en el momento cumbre), los sueños nos dejan con la rabia de la duda y la duda del "que hubiera sido si...".
La rabia de la duda de saber porque el despertador ha sonado justo instantes después de que el telón se viniese abajo, justo al terminar la función. Como calculando que ya era hora de despertar.
La duda del "que hubiera sido si..." el sueño hubiera seguido su curso y la história no hubiera sido interrumpida.
Todo quizá toma sentido si acercamos la teoría del inconsciente como preferente.

Sueñas. El despertador suena y tu oído lo oye procesando el sonido hasta el cerebro de un modo fugaz, pero antes de que el sonido alcance tu consciencia, la mente entretenida y metida en el sueño, la parte inconsciente, crea un final para éste.
De este modo parecería ser que primero oímos el despertador, y luego, como por arte de magia, construimos un final al sueño antes de que el sonido active la consciencia. Como si pudiéramos predecir que va a sonar y preparáramos el final del cuento para llegar con una ilusoria sincronía a la señal del despertador. Nuestro "yo" mas vívido se despierta confuso, aturdido por las travesuras de su amigo inconsciente.
Cuantas veces hemos despertado justo en el momento cumbre de un sueño? Casualidad?

La teoría es que a un nivel interno las cosas suceden de un modo escalonado; un modo en el que tiene preferencia y siempre va por delante el inconsciente.


Ahora voy a tratar de dormir, y concluyendo o no mis sueños, siempre sabré que quien tiene el control de ellos es la parte mas desconocida de mi... y no el despertador.


Buenas noches.





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