Una paradoja es una idea extraña u opuesta a la común opinión de las personas. Una afirmación inverosímil o absurda, que se presenta con apariencias de verdadera. La esencia de la paradoja es la contradicción absurda.
Si mencionaramos algo en tono irónico, expresaríamos una idea contraria a la que realmente queremos expresar para matizar, reforzar y mostrar nuestro pensar de un modo sutilmente burlón. La esencia de la ironía es la contradicción burlesca.
Acoplar los conceptos ironía y paradoja nos lleva a mezclar ciertas similitudes como las ideas opuestas o contrarias. Algo que en un principio causa cierto desconcierto, pero que nos trae un curioso resultado.
En ejemplo la ironía paradójica sería actuar irónicamente ante una situación donde opinamos realmente lo que decimos. Algo así como decir "que gracioso" con una sonrisa forzada y falsa, mientras se piensa verdaderamente que ese algo es gracioso. Eso llevaría a la conclusión de que el hecho no es en sí irónico pues la paradoja como adjetivo anularía la contradicción de la ironía. De modo que una ironía paradójica sería algo expresado de un modo acorde con la congruencia pero internamente deseado y externamente forzado. Podriamos decir que existe un conflicto entre pensamiento y cohesión social. Como cuando uno recibe un regalo y, gustándole, lanza una sonrisa forzada junto con una expresión exagerada. El concepto de ironía paradójica nos lleva a pensar en como se reflejan nuestros actos para nosotros mismos y en como se reflejan para los demás. Lo único que separa dichas verdades es nuestro pensamiento.
Por otro lado, la paradoja irónica sería un contrasentido con tono de burla, siendo entonces la definición de la ironía a secas. Pero matizando, la ironía como adjetivo en este caso resta énfasis y el enfoque del resultado difiere de la definición de la "ironía paradójica".
En ambas expresiones el adjetivo funciona como una contradicción a una contradicción, convirtiendo la frase en una afirmación, paradojica o irónicamente.
jueves, 5 de mayo de 2011
martes, 3 de mayo de 2011
La Perfección.
Los susurros de un gato bajo el mar. Tus ojos. La distancia de un dia en mi reloj. Tu cuerpo. La proeza de un perdedor. Tus labios. El ronquido de un muerto. Tu pelo. La bondad del demonio. Tú.
Nunca tengo ganas de no soñarte. Y así es como te lo digo, entre dudas moméntaneas y frases que te definen como imposible. Pues así eres, perfección. Modesta y simpática. Alegre y glamurosa. Digna de cualquiera con aires de narcisismo y toques de egoísmo. Insultante como verdad. Verdad como mentira. El mundo. Adorada por los sueños y criticada por la realidad. Así eres, perfección. Un saco de ilusiones para quienes buscan lo dificil dentro de lo difícil y así hasta el infinito. Posible como ideal. Ideal para los conformistas. Adorador y fiel compañero del amor. A veces pretérito y a veces futuro. A veces demasiado.
Perfecto. Nos vemos mañana. Te espero en la esquina entre la calle de los sueños y la avenida de la realidad.
Nunca tengo ganas de no soñarte. Y así es como te lo digo, entre dudas moméntaneas y frases que te definen como imposible. Pues así eres, perfección. Modesta y simpática. Alegre y glamurosa. Digna de cualquiera con aires de narcisismo y toques de egoísmo. Insultante como verdad. Verdad como mentira. El mundo. Adorada por los sueños y criticada por la realidad. Así eres, perfección. Un saco de ilusiones para quienes buscan lo dificil dentro de lo difícil y así hasta el infinito. Posible como ideal. Ideal para los conformistas. Adorador y fiel compañero del amor. A veces pretérito y a veces futuro. A veces demasiado.
Perfecto. Nos vemos mañana. Te espero en la esquina entre la calle de los sueños y la avenida de la realidad.
sábado, 23 de abril de 2011
Sobre el deseo.
Tenía escasos años cuando me regalaron un juguete que llevaba mucho tiempo deseando. Había pasado noches esperándo que llegara el dia de mi cumpleaños para recibirlo. Sin embargo una vez llegó ese dia, desapareció de mí esa sensación. Fué como abrir una botella llena de humo conservada durante mucho tiempo y ver como ese humo se esfumaba y desaparecía en tan solo unos instantes. Me di cuenta de algún modo que habia caido en una trampa mental.
"Deseo", del latín "desidium", es "la acción de desear" , es "la cosa deseada", es "la fuerte inclinación de la voluntad hacia el conocimiento, consecución y disfrute de algo", es "el anhelo de saciar un gusto".
Uno puede llegar a ser esclavo de sus deseos, pero no puede vivir sin ellos, y en la medida en que seas capaz de saciarlos podrás sentirte satisfecho y feliz. El deseo se convierte en otra forma de respirar para poder sentirse vivo. Como afirma Eduard Punset en su libro "El alma está en el cerebro", "el deseo reivindica la vida, el placer, la autorrealización y la libertad".
Pero que pasa cuando alcanzamos lo deseado? Existen algún modo de continuar deseando lo deseado?
La sensación de deseo parece aportarnos mucha mas satisfacción que el mero hecho de llegar a poseer algo. El deseo tiene muchísima importancia y fuerza, y nos mueve de un modo que podría incluso cuestionar nuestras libertades. Igual que cualquier emoción o sentimiento, el deseo puede llegar a nublar nuestra razón y afectarnos en la toma de ciertas decisones. Pero una vez llegados a la consecución, al disfrute de ese algo, una vez saciado el gusto, el deseo desaparece. Continuar deseando lo deseado es contrario a su naturaleza. Pues de algún modo ese deseo se convierte, o sencillamente da paso, al aprecio, al amor, al valor... y otras muchas veces, por gracia o por desgracia, al desprecio.
A veces prefiero seguir con un ideal, un deseo candente que me dé vida, antes que vaciarme y perder eso que todavía me mantiene en pie. No quiero alcanzar el orgasmo tan pronto. Quiero disfrutar del viaje tanto como pueda. Pero esto, es tan solo a veces.
Quiero que seas como no puedes ser, porque si fueras ya no serías.
"Deseo", del latín "desidium", es "la acción de desear" , es "la cosa deseada", es "la fuerte inclinación de la voluntad hacia el conocimiento, consecución y disfrute de algo", es "el anhelo de saciar un gusto".
Uno puede llegar a ser esclavo de sus deseos, pero no puede vivir sin ellos, y en la medida en que seas capaz de saciarlos podrás sentirte satisfecho y feliz. El deseo se convierte en otra forma de respirar para poder sentirse vivo. Como afirma Eduard Punset en su libro "El alma está en el cerebro", "el deseo reivindica la vida, el placer, la autorrealización y la libertad".
Pero que pasa cuando alcanzamos lo deseado? Existen algún modo de continuar deseando lo deseado?
La sensación de deseo parece aportarnos mucha mas satisfacción que el mero hecho de llegar a poseer algo. El deseo tiene muchísima importancia y fuerza, y nos mueve de un modo que podría incluso cuestionar nuestras libertades. Igual que cualquier emoción o sentimiento, el deseo puede llegar a nublar nuestra razón y afectarnos en la toma de ciertas decisones. Pero una vez llegados a la consecución, al disfrute de ese algo, una vez saciado el gusto, el deseo desaparece. Continuar deseando lo deseado es contrario a su naturaleza. Pues de algún modo ese deseo se convierte, o sencillamente da paso, al aprecio, al amor, al valor... y otras muchas veces, por gracia o por desgracia, al desprecio.
A veces prefiero seguir con un ideal, un deseo candente que me dé vida, antes que vaciarme y perder eso que todavía me mantiene en pie. No quiero alcanzar el orgasmo tan pronto. Quiero disfrutar del viaje tanto como pueda. Pero esto, es tan solo a veces.
Quiero que seas como no puedes ser, porque si fueras ya no serías.
sábado, 16 de abril de 2011
Perfección imperfecta.
Esperaba encontrarte de nuevo, pero ni siquiera estaba yo allí. Me escondía mentalmente, imaginaba la escena, dejaba que las cosas ocurrieran, y si algo fallaba volvía a empezar. De ese modo, imaginándolo, no podía errar. Era como vivir soñando.
Sin embargo sabía que tarde o temprano tendría que enfrentarme a la realidad. Nuestra realidad. Esa que nos envolvía en dudas y nos distanciaba en silencios. Esa.
Tube la oportunidad un 20 de marzo, tocaban las cuatro de la tarde en el reloj y escuché de repente un sonido peculiar y conocido. Era el móvil. Atónito y descolocado por la sorpresa me dispuse a cogerlo, no sin antes preguntarme que iba a decir. Sabía que esa era la esperada ocasión, y todo debía ser perfecto, en claro imperativo. Tan perfecto deseaba que fuera que el telefóno dejó de sonar, pues la perfección no existe. Es tan relativa como el bien y el mal, pero de eso me di cuenta mucho mas tarde.
Dejé pasar los minutos, pensativo, buscando las palabras adecuadas para al menos acercarme a lo que podría llamar un buen momento. Aquello que de algun modo, para mí sería perfecto. Decidí llamar, y decepcionado, no obtuve respuesta. Una extraña sensación me envolvió. Tan ansiado momento convertido en una oportunidad desechada, y todo, por querer que fuera perfecto.
Mi sorpresa llegó dias mas tarde. Cuando supe que la llamada no podría llevarse a cabo ya nunca jamás. Quizá era su despedida y yo no pude atenderle. Por no haber contestado a la llamada, tomó un taxi que de camino a mi casa le llevó a perder la vida.
Ahora tan solo me queda el recuerdo de algo que jamás sucedió. El recuerdo de la duda, de buscar la perfección del momento y tropezar con su antónimo en su máxima exponéncia.
Tal vez por eso desde entonces las cosas han cambiado para mí. Supongo que si algún momento ha de ser perfecto, lo será. Mi cabeza ya no se tambalea imaginando las escenas antes de vivirlas, simplementes las vive.
Qué es las perfección como para tratar de encontrarla? No me pregunté lo esencial en su momento. No supe ver que lo que para mí podía ser perfecto para ella quizá no sería así. La perfección es tan relativa, tan subjetiva... Tanto es así que podría decir que la perfección nos unió, de igual forma que al final nos separó.
Para mi siempre fueron perfectos los silencios y para ella las dudas. Ella siempre decía que sin dudas no había respuestas. Yo, simplemente me quedé sin palabras. Fiel a mi perfección. Fiel a mis silencios.
Sin embargo sabía que tarde o temprano tendría que enfrentarme a la realidad. Nuestra realidad. Esa que nos envolvía en dudas y nos distanciaba en silencios. Esa.
Tube la oportunidad un 20 de marzo, tocaban las cuatro de la tarde en el reloj y escuché de repente un sonido peculiar y conocido. Era el móvil. Atónito y descolocado por la sorpresa me dispuse a cogerlo, no sin antes preguntarme que iba a decir. Sabía que esa era la esperada ocasión, y todo debía ser perfecto, en claro imperativo. Tan perfecto deseaba que fuera que el telefóno dejó de sonar, pues la perfección no existe. Es tan relativa como el bien y el mal, pero de eso me di cuenta mucho mas tarde.
Dejé pasar los minutos, pensativo, buscando las palabras adecuadas para al menos acercarme a lo que podría llamar un buen momento. Aquello que de algun modo, para mí sería perfecto. Decidí llamar, y decepcionado, no obtuve respuesta. Una extraña sensación me envolvió. Tan ansiado momento convertido en una oportunidad desechada, y todo, por querer que fuera perfecto.
Mi sorpresa llegó dias mas tarde. Cuando supe que la llamada no podría llevarse a cabo ya nunca jamás. Quizá era su despedida y yo no pude atenderle. Por no haber contestado a la llamada, tomó un taxi que de camino a mi casa le llevó a perder la vida.
Ahora tan solo me queda el recuerdo de algo que jamás sucedió. El recuerdo de la duda, de buscar la perfección del momento y tropezar con su antónimo en su máxima exponéncia.
Tal vez por eso desde entonces las cosas han cambiado para mí. Supongo que si algún momento ha de ser perfecto, lo será. Mi cabeza ya no se tambalea imaginando las escenas antes de vivirlas, simplementes las vive.
Qué es las perfección como para tratar de encontrarla? No me pregunté lo esencial en su momento. No supe ver que lo que para mí podía ser perfecto para ella quizá no sería así. La perfección es tan relativa, tan subjetiva... Tanto es así que podría decir que la perfección nos unió, de igual forma que al final nos separó.
Para mi siempre fueron perfectos los silencios y para ella las dudas. Ella siempre decía que sin dudas no había respuestas. Yo, simplemente me quedé sin palabras. Fiel a mi perfección. Fiel a mis silencios.
lunes, 4 de abril de 2011
Escritura libre.
Entre mares hay cielos. El tuyo y el mio son distintos. Las flores pintan dibujos que merecen ser descompuestos por otros seres liliputienses que no comparten nuestros gustos. Hay que ver, dos veces he tirado los dados y una sola he encontrado la solución. El blanco del gris, esa mezcla que no acabo de ver clara, me deja entrever que un minuto es una hora para quien se espera entre jardines de petúnias amargas y desechas. Viejos ataúdes de cristal. Viejas experiéncias de mármol. Sopla el viento y con un bastón sujeta la niebla. Ves que te decía? Devuélveme la vida.
Mira como sutílmente desprendo palabras y aparecen en tu mente, proceso de una sucesión de hechos mas o menos extraños y descompensados. Un gato rosa. Rituales del destino. Gofres amargos y solitarios con suerte no deseada. La muerte a la espera de la vida sin juego. Reglas sin pupitre. Una bata y un batín. Zapatillas de estar por casa con dibujos de un mago lerdo y eficaz pendiente de su guitarra. Un único camino repleto de zorras y marionetas danzando desnudas y pintadas con carmín bajo la llúvia y esperando ser rescatadas por un viejo mellado y con corbata de cuadros, tirantes y pelo en pecho. Sonrisa maligna. Deseos deseados y por desear. Sueños perdidos y por perder.
Carruajes. Tatuajes. Mariposas. Pimientos. Malditas horas muertas blandas y desagradecidas, oscuras y difuminadas. Cual es el revolver que voy a usar? Descéntrate. Vuelve a tu vida.
Mira como sutílmente desprendo palabras y aparecen en tu mente, proceso de una sucesión de hechos mas o menos extraños y descompensados. Un gato rosa. Rituales del destino. Gofres amargos y solitarios con suerte no deseada. La muerte a la espera de la vida sin juego. Reglas sin pupitre. Una bata y un batín. Zapatillas de estar por casa con dibujos de un mago lerdo y eficaz pendiente de su guitarra. Un único camino repleto de zorras y marionetas danzando desnudas y pintadas con carmín bajo la llúvia y esperando ser rescatadas por un viejo mellado y con corbata de cuadros, tirantes y pelo en pecho. Sonrisa maligna. Deseos deseados y por desear. Sueños perdidos y por perder.
Carruajes. Tatuajes. Mariposas. Pimientos. Malditas horas muertas blandas y desagradecidas, oscuras y difuminadas. Cual es el revolver que voy a usar? Descéntrate. Vuelve a tu vida.
sábado, 2 de abril de 2011
Todo fin tiene un principio. Nada tiene un final.
Cuantas veces he tenido la oportunidad..., esa oportunidad tan evidente que no olía ni a futuro momento. Como ya cumplida y aún por acontecer, paradoja de la vida. Sin embargo, en el punto álgido, en el momento final de la espera, esa oportunidad se desvanece. Como los segundos de un reloj, contundentemente precisos al morir.
Si bien es cierto que muchas veces con pequeños gestos sumados uno a uno podemos creer ser merecedores de cierta cosa, no es hasta que un dia sin previo aviso y delante de nuestras narices, llega alguien que sin ser merecedor de una piedra se lleva un diamante.
Por qué?! Me repetía una y otra vez. Acaso no me lo he ganado?!
Pude llegar a la conclusión de que aunque había puesto muchos esfuerzos en algo que al final cayó en manos contrariamente deseadas por mi lógica, años mas tarde, ese acontecimiento signicaría la causa de otro suceso mucho mas merecedor. Que al fin y al cabo, mis esfuerzos se verían gratificados de algún modo, tarde o temprano. Como si la vida fuera un puzle que se resuelve en el mañana, y donde lo único que importa es el final. Un final que todavía esta por venir y que esperamos siempre solucionar en el ahora. Mirar al futuro tampoco está tan mal... Nada tiene un final.Quizá pierdes un dia un diamante, te lo arrebata quien menos lo merece, y la impoténcia que te envuelve en ese instante te lleva a pensar que las cosas son injustas, pero no es hasta que pasan los años que te das cuenta de que gracias a eso finalmente podrás conseguir dos.
Cuando las cosas acontecen quedamos cegados por el presente y por encontrar la lógica a un puzle que todavía esta por construir. Un puzle llamado vida que entrega sus piezas como si de fascículos se tratara. Pretendemos a veces, colocar piezas que todavia estan por llegar. Y es entonces cuando no encontramos la lógica a los acontecimientos, simplemente porque éstos tendrán su significado solo con el paso del tiempo. Cuando pasados meses, incluso años, ya tengamos las piezas con las que construir, será entonces y solo entonces cuando podremos ver el esbozo de una clara "imagen", con su correspondiente significado. Y aún así seguiremos en el presente, a la espera de mas piezas para seguir dando sentido a lo que ya creemos resuelto. Como viendo la vida en sí desde una perspectiva global, donde el pasado el presente y el futuro forman parte de un todo. Pero no es hasta que acontece el futuro que podemos darle sentido al pasado. Y como bien sabemos, el futuro esta por venir constantemente, lo que hace que la visión global se construya poco a poco, dia tras dia.
Todo tiene un principio para significar un fin, que a su vez, significará otro principio. Y realmente, como si de una red se tratara, todo está enlazado en un bucle infinito que se va resolviendo con la medida del tiempo.
Ya nada tiene un final.
sábado, 26 de marzo de 2011
Creer o no “crecer”, esa es la cuestión.
La razón es útil en los tiempos que corren. Entre muchas cosas cabe destacar que nos trae títulos que a día de hoy se nos reconocen como éxitos. Sin embargo la razón también puede suponer un problema para el uso de la relación cuerpo-mente, para la superación, para llegados el momento, ver la vida de un modo u otro. Crecemos en un entorno donde si las cosas no son razonables, no son posibles. Nos encerramos al uso de la razón, y nos olvidamos de las posibilidades que existen y pueden existir de más.
Crecemos con una educación racional como única salida. Ese es el motivo por el cual no podemos CREER sin pasar antes por el gran filtro de la razón. Creer como ejercicio de voluntad esta lejos de nuestro alcance para muchos de nosotros, cual ingeniero que no tiene una polea para construir un puente y se ve incapaz de cruzar un lago, sin darse cuenta de que puede simplemente rodearlo.
Es importante aprender a cambiar nuestras creencias en muchos y determinados casos pero la razón, tal y como nos la enseñan, nos pone en duda muchas cosas, y con ello, nos limita.
Creer nos permite poner en marcha nuestra relación cuerpo-mente. Basados en que todo lo que pensamos tiene un impacto sobre nuestro cuerpo y que nuestra mente no distingue entre lo real y lo imaginario, las creencias son muy importantes para llegar a efectuar cambios reales en nuestra vida, tanto físicos como psíquicos. Si nos encerramos en no CREER, nuestro cuerpo no pondrá en marcha sus mecanismos para el cambio y no obtendremos ningún resultado. Por eso es importante aprender a CREER. A dejarse llevar. Cosa que en nuestros tiempos es bastante difícil.
Seamos realistas y abstengámonos de los límites, límites que crea nuestra razón con su duda inseparable. Aún cuando nuestra razón nos diga que no es posible, busquemos motivos para cambiar esa creencia. Será entonces, cuando firmemente creamos, cuando nuestro cuerpo y nuestra mente se pondrán en marcha para que eso suceda.
El efecto placebo es el mejor ejemplo del resultado de una creencia firmemente instalada. Donde no debería haber resultado, lo hay. Por una simple creencia. Por creer que eso funciona. Por darlo por hecho, significando la abstinencia de la duda. Aquí no hablamos de condicionales, “debería funcionar…” pues si así lo hacemos estamos instalando la duda, y la duda no lleva consigo resultados. Igual ocurre con la esperanza, pues la esperanza no es más que un deseo llevado a la duda. Y ese no es un pensamiento firme.
Partiendo de esto, hay cuatro actitudes mentales: Una primera actitud mental que se define como pensamiento: “Me gusta esto, sé que va a funcionar”. Una segunda: “No lo sé, creo que no es adecuado para mí.” Una tercera: Neutral. “No me importa si lo obtengo o no.” Y una cuarta y última: “Me gusta esto, espero que funcione.” De las cuatro actitudes, solo una es la que nos lleva al éxito, la primera. Las otras rechazan la firmeza para obtener el “cambio”. Por eso es importante que creamos con firmeza, que sepamos con certeza, y que aprendamos a hacerlo, para obtener aquello que deseamos. De ahí que cuando queramos algo, debamos pensar en ello dándolo por hecho. Debemos imaginarlo y desearlo como si ya lo tuviéramos. Activando los mecanismos para que podamos hacerlo realidad, sin ninguna duda de por medio. Como cuando nos tomamos un Paracetamol para bajar la fiebre, convencidos de que ello surgirá efecto y sabemos que así es. Como cuando los cientos de adeptos a la homeopatía disfrutan de sus resultados, aún sin principio activo en los componentes de ésta.
"Tanto si crees que puedes como si no, tienes razón". Henry Ford
La pregunta es: Como puedo creer en algo en lo que no creo? Como puedo llegar a creer en algo que pongo en duda constantemente a pesar de que sé que solo funcionará si creo en ello? Necesito de algún modo encontrar la manera de convencerme. Y ese, amigos, ese es el gran “como” de nuestra sociedad. Como llevar a alguien a creer algo y convencerlo con firmeza de ello.
En el cambio de creencias y en el control de éstas está la llave, la llave de nuestro futuro.
Crecemos con una educación racional como única salida. Ese es el motivo por el cual no podemos CREER sin pasar antes por el gran filtro de la razón. Creer como ejercicio de voluntad esta lejos de nuestro alcance para muchos de nosotros, cual ingeniero que no tiene una polea para construir un puente y se ve incapaz de cruzar un lago, sin darse cuenta de que puede simplemente rodearlo.
Es importante aprender a cambiar nuestras creencias en muchos y determinados casos pero la razón, tal y como nos la enseñan, nos pone en duda muchas cosas, y con ello, nos limita.
Creer nos permite poner en marcha nuestra relación cuerpo-mente. Basados en que todo lo que pensamos tiene un impacto sobre nuestro cuerpo y que nuestra mente no distingue entre lo real y lo imaginario, las creencias son muy importantes para llegar a efectuar cambios reales en nuestra vida, tanto físicos como psíquicos. Si nos encerramos en no CREER, nuestro cuerpo no pondrá en marcha sus mecanismos para el cambio y no obtendremos ningún resultado. Por eso es importante aprender a CREER. A dejarse llevar. Cosa que en nuestros tiempos es bastante difícil.
Seamos realistas y abstengámonos de los límites, límites que crea nuestra razón con su duda inseparable. Aún cuando nuestra razón nos diga que no es posible, busquemos motivos para cambiar esa creencia. Será entonces, cuando firmemente creamos, cuando nuestro cuerpo y nuestra mente se pondrán en marcha para que eso suceda.
El efecto placebo es el mejor ejemplo del resultado de una creencia firmemente instalada. Donde no debería haber resultado, lo hay. Por una simple creencia. Por creer que eso funciona. Por darlo por hecho, significando la abstinencia de la duda. Aquí no hablamos de condicionales, “debería funcionar…” pues si así lo hacemos estamos instalando la duda, y la duda no lleva consigo resultados. Igual ocurre con la esperanza, pues la esperanza no es más que un deseo llevado a la duda. Y ese no es un pensamiento firme.
Partiendo de esto, hay cuatro actitudes mentales: Una primera actitud mental que se define como pensamiento: “Me gusta esto, sé que va a funcionar”. Una segunda: “No lo sé, creo que no es adecuado para mí.” Una tercera: Neutral. “No me importa si lo obtengo o no.” Y una cuarta y última: “Me gusta esto, espero que funcione.” De las cuatro actitudes, solo una es la que nos lleva al éxito, la primera. Las otras rechazan la firmeza para obtener el “cambio”. Por eso es importante que creamos con firmeza, que sepamos con certeza, y que aprendamos a hacerlo, para obtener aquello que deseamos. De ahí que cuando queramos algo, debamos pensar en ello dándolo por hecho. Debemos imaginarlo y desearlo como si ya lo tuviéramos. Activando los mecanismos para que podamos hacerlo realidad, sin ninguna duda de por medio. Como cuando nos tomamos un Paracetamol para bajar la fiebre, convencidos de que ello surgirá efecto y sabemos que así es. Como cuando los cientos de adeptos a la homeopatía disfrutan de sus resultados, aún sin principio activo en los componentes de ésta.
"Tanto si crees que puedes como si no, tienes razón". Henry Ford
La pregunta es: Como puedo creer en algo en lo que no creo? Como puedo llegar a creer en algo que pongo en duda constantemente a pesar de que sé que solo funcionará si creo en ello? Necesito de algún modo encontrar la manera de convencerme. Y ese, amigos, ese es el gran “como” de nuestra sociedad. Como llevar a alguien a creer algo y convencerlo con firmeza de ello.
En el cambio de creencias y en el control de éstas está la llave, la llave de nuestro futuro.
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