No te quiero...
Arde el cielo, mil tormentas se avecinan, son momentos de tensión. El relámpago es el símil del punto álgido donde te encuentras, sumergida entre temores y dudas que generan simples palabras. La tormenta estalla. Habré puesto en ti dudas suficientes para que dudes de tus dudas? Dudas. Te tiembla el pulso. El corazón late cada vez mas deprisa. El discurso sigue y tu no sabes si continuar leyendo. Cada palabra que pasa por delante de tus ojos es un paso mas hacia el final; un final al que esperas llegar cuanto antes para asimilar lo que has leído. Ahora sí, las dudas se tornan amantes de sus dudas y todo se convierte en una nebulosa que confunde hasta al mas experto. Que cruel es la vida, que cual castillo de naipes parece derrumbarse en un instante con tan solo tres palabras: No te quiero...
Sigues atónita, y como una tarjeta sin fondos, no das crédito. Apartas la vista del texto y reflexionas, pero pese a todo, continuas leyendo. Todavía quedan palabras y tienes que llegar hasta el final.
Y así suceden las cosas. Así nacen los héroes. Así se ganan las mas grandes batallas. Así se aprende. Con perseveráncia y decisión. Continuando. Y sobre todo, así se llega hasta el final, donde está el enemigo de la duda, y por todos conocido, la verdad.
No te quiero lejos de mí.
No te quiero dejar nunca.
No te quiero dejar de sorprender.
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lunes, 15 de abril de 2013
lunes, 19 de marzo de 2012
Debiste hacerlo.
Me encontraba acorralado bajo la crepitante lluvia, escondido tras correr rápidamente a un lánguido cobijo que me ofrecía un balcón. Dudaba en salir y empaparme cual pez en el agua o esperar a que amainara la fuerte tormenta. Pero tenia un problema, iba a contrarreloj. El tiempo apremiaba y no podía permitirme el lujo de quedarme ahí parado. Sentía la duda corromper mi pensamiento. Mis piernas querían demostrar su valía y empezar moverse, pero el frío debía de haberme paralizado. Finalmente el claxon de un coche logró romper mi trance y tomé una decisión. Poco importa el agua cuando un avión te espera.
Necesitaba un taxi lo antes posible, pero para mas inri, me había quedado sin batería en el móvil. Así que decidí tomar mano de mis dotes de elegancia y lo mas rápido posible busqué con la mirada alguna alma caritativa. En apenas unos segundos encontré una señora, que pese a dirigirme una mirada triste, me escuchó con atención. Tuve suerte, quizá el karma me quiso compensar. El caso es que en menos de treinta minutos pude llegar al aeropuerto y coger el avión, justo pero a tiempo.
Al llegar a mi destino me esperaba en la terminal una chica con un cartelito con mi nombre, un tanto garabateado, notándose el poco esmero puesto en ello. Después de las presentaciones nos dirigimos lugar situado en el centro donde debíamos compartir estancia. He de destacar su amabilidad y sus ganas de gustar.
No tuve problema en pasar los siguientes tres meses con total tranquilidad y comodidad y hubiera prolongado la estancia si no fuera porque mi familia me esperaba de nuevo con brazos y abrazos.
El problema vino cuando la noche antes de despedirme de ella, no pude rechazar su invitación a tomarme una copa después de la cena, pues había sido muy buena conmigo en todos los aspectos habidos y por haber. No recuerdo exactamente lo que ocurrió esa noche, tan solo tengo el amargo sabor a vino de la última copa que me llevó a la cama, atónito y moribundo.
Me desperté a las ocho de la mañana, el avión de vuelta me esperaba a las diez. Tenia tiempo, sin embargo me encontraba fatal y me costó incluso detener el móvil que tenia puesto a modo de despertador. Una noche que no esperaba que tuviera consecuencias se había convertido en un pequeño problema. Por unos instantes dudé. ¿Había querido ella que me quedara por mas tiempo y no se atrevió a decírmelo? ¿O simplemente su modo de ser tan servicial le llevó por un camino que no deseaba?
Después de repasar rápida y mentalmente mi estancia compartida con ella durante los tres meses, pude recordar ciertos detalles por su parte, que por mi simple desinterés pudieron pasarme por alto. Ahora asaltaban mi mente en forma de duda.
Cuando me levanté apenas sin fuerzas y entré en salón con la esperanza de encontrarla tomando un café, no había sino una carta de despedida, con la misma letra garabateada que me había recibido en el aeropuerto. Pensé en leerla tranquilamente en el avión, para darle reposo al asunto, pero no pude resistirme. Era algo mas que una despedida. Mis dudas se disiparon y lo que habían sido para mi tres meses compartidos, para ella resultó ser un amor creciente. Sentí como me estremecía y pensé por un momento en no coger el avión, pero algo me decía que un amor es para dos y yo no estaba ni estuve ahí para eso. No la rechazaba pero tampoco pensaba en ella como en algo serio. Así que si me iba, simplemente todo volvería a su curso.
Tomé el avión, aún doliéndome por la resaca, y cerré los ojos mientras me repetía para mi mismo:
Debiste hacerlo, porque no te olvidaré.
Debiste hacerlo, pero no lo hiciste.
Necesitaba un taxi lo antes posible, pero para mas inri, me había quedado sin batería en el móvil. Así que decidí tomar mano de mis dotes de elegancia y lo mas rápido posible busqué con la mirada alguna alma caritativa. En apenas unos segundos encontré una señora, que pese a dirigirme una mirada triste, me escuchó con atención. Tuve suerte, quizá el karma me quiso compensar. El caso es que en menos de treinta minutos pude llegar al aeropuerto y coger el avión, justo pero a tiempo.
Al llegar a mi destino me esperaba en la terminal una chica con un cartelito con mi nombre, un tanto garabateado, notándose el poco esmero puesto en ello. Después de las presentaciones nos dirigimos lugar situado en el centro donde debíamos compartir estancia. He de destacar su amabilidad y sus ganas de gustar.
No tuve problema en pasar los siguientes tres meses con total tranquilidad y comodidad y hubiera prolongado la estancia si no fuera porque mi familia me esperaba de nuevo con brazos y abrazos.
El problema vino cuando la noche antes de despedirme de ella, no pude rechazar su invitación a tomarme una copa después de la cena, pues había sido muy buena conmigo en todos los aspectos habidos y por haber. No recuerdo exactamente lo que ocurrió esa noche, tan solo tengo el amargo sabor a vino de la última copa que me llevó a la cama, atónito y moribundo.
Me desperté a las ocho de la mañana, el avión de vuelta me esperaba a las diez. Tenia tiempo, sin embargo me encontraba fatal y me costó incluso detener el móvil que tenia puesto a modo de despertador. Una noche que no esperaba que tuviera consecuencias se había convertido en un pequeño problema. Por unos instantes dudé. ¿Había querido ella que me quedara por mas tiempo y no se atrevió a decírmelo? ¿O simplemente su modo de ser tan servicial le llevó por un camino que no deseaba?
Después de repasar rápida y mentalmente mi estancia compartida con ella durante los tres meses, pude recordar ciertos detalles por su parte, que por mi simple desinterés pudieron pasarme por alto. Ahora asaltaban mi mente en forma de duda.
Cuando me levanté apenas sin fuerzas y entré en salón con la esperanza de encontrarla tomando un café, no había sino una carta de despedida, con la misma letra garabateada que me había recibido en el aeropuerto. Pensé en leerla tranquilamente en el avión, para darle reposo al asunto, pero no pude resistirme. Era algo mas que una despedida. Mis dudas se disiparon y lo que habían sido para mi tres meses compartidos, para ella resultó ser un amor creciente. Sentí como me estremecía y pensé por un momento en no coger el avión, pero algo me decía que un amor es para dos y yo no estaba ni estuve ahí para eso. No la rechazaba pero tampoco pensaba en ella como en algo serio. Así que si me iba, simplemente todo volvería a su curso.
Tomé el avión, aún doliéndome por la resaca, y cerré los ojos mientras me repetía para mi mismo:
Debiste hacerlo, porque no te olvidaré.
Debiste hacerlo, pero no lo hiciste.
jueves, 11 de agosto de 2011
Linda, eterna.
Linda volvió a aparecer como cada año. Pero esta vez con lágrimas en los ojos y un tanto atormentada. Habia tratado de encontrarme al empezar el verano, tras un largo año sin contacto, y cuando por fin lo hizo, fué en un mal momento. De todos modos pude deducir tan solo verla que no duraría mucho su aspereza. Y así fué.
La temperatura era agradable, el cielo estaba despejado y escasas nubes surcaban el cielo arropando la luna. Puedo afirmar sin duda que todo era mágico. Linda era mágica. Todos los momentos a su lado quedan en el recuerdo. Estabamos cerca del mar, las olas se oían sin cesar, y la música sonaba cerca, proveniente un bar. Estabamos solos, ella y yo. Nada mas importaba en ese instante.
Sabía que lo nuestro no duraría mucho, era temporal. Pero tambien sabía que Linda siempre sería fiel a nuestro amor. Volveriamos a encontrarnos, viviriamos más momentos mágicos con gente nueva y seguiriamos juntos. Teniamos una vida por delante. Y un pasado por detrás. Finalmente me despojé de la idea de la despedida y seguí tiñiendo las noches de verano con un dulce sabor a mágia. Linda iba a estar hasta el final, Eterna. Y yo, con ella...
La temperatura era agradable, el cielo estaba despejado y escasas nubes surcaban el cielo arropando la luna. Puedo afirmar sin duda que todo era mágico. Linda era mágica. Todos los momentos a su lado quedan en el recuerdo. Estabamos cerca del mar, las olas se oían sin cesar, y la música sonaba cerca, proveniente un bar. Estabamos solos, ella y yo. Nada mas importaba en ese instante.
Sabía que lo nuestro no duraría mucho, era temporal. Pero tambien sabía que Linda siempre sería fiel a nuestro amor. Volveriamos a encontrarnos, viviriamos más momentos mágicos con gente nueva y seguiriamos juntos. Teniamos una vida por delante. Y un pasado por detrás. Finalmente me despojé de la idea de la despedida y seguí tiñiendo las noches de verano con un dulce sabor a mágia. Linda iba a estar hasta el final, Eterna. Y yo, con ella...
sábado, 16 de abril de 2011
Perfección imperfecta.
Esperaba encontrarte de nuevo, pero ni siquiera estaba yo allí. Me escondía mentalmente, imaginaba la escena, dejaba que las cosas ocurrieran, y si algo fallaba volvía a empezar. De ese modo, imaginándolo, no podía errar. Era como vivir soñando.
Sin embargo sabía que tarde o temprano tendría que enfrentarme a la realidad. Nuestra realidad. Esa que nos envolvía en dudas y nos distanciaba en silencios. Esa.
Tube la oportunidad un 20 de marzo, tocaban las cuatro de la tarde en el reloj y escuché de repente un sonido peculiar y conocido. Era el móvil. Atónito y descolocado por la sorpresa me dispuse a cogerlo, no sin antes preguntarme que iba a decir. Sabía que esa era la esperada ocasión, y todo debía ser perfecto, en claro imperativo. Tan perfecto deseaba que fuera que el telefóno dejó de sonar, pues la perfección no existe. Es tan relativa como el bien y el mal, pero de eso me di cuenta mucho mas tarde.
Dejé pasar los minutos, pensativo, buscando las palabras adecuadas para al menos acercarme a lo que podría llamar un buen momento. Aquello que de algun modo, para mí sería perfecto. Decidí llamar, y decepcionado, no obtuve respuesta. Una extraña sensación me envolvió. Tan ansiado momento convertido en una oportunidad desechada, y todo, por querer que fuera perfecto.
Mi sorpresa llegó dias mas tarde. Cuando supe que la llamada no podría llevarse a cabo ya nunca jamás. Quizá era su despedida y yo no pude atenderle. Por no haber contestado a la llamada, tomó un taxi que de camino a mi casa le llevó a perder la vida.
Ahora tan solo me queda el recuerdo de algo que jamás sucedió. El recuerdo de la duda, de buscar la perfección del momento y tropezar con su antónimo en su máxima exponéncia.
Tal vez por eso desde entonces las cosas han cambiado para mí. Supongo que si algún momento ha de ser perfecto, lo será. Mi cabeza ya no se tambalea imaginando las escenas antes de vivirlas, simplementes las vive.
Qué es las perfección como para tratar de encontrarla? No me pregunté lo esencial en su momento. No supe ver que lo que para mí podía ser perfecto para ella quizá no sería así. La perfección es tan relativa, tan subjetiva... Tanto es así que podría decir que la perfección nos unió, de igual forma que al final nos separó.
Para mi siempre fueron perfectos los silencios y para ella las dudas. Ella siempre decía que sin dudas no había respuestas. Yo, simplemente me quedé sin palabras. Fiel a mi perfección. Fiel a mis silencios.
Sin embargo sabía que tarde o temprano tendría que enfrentarme a la realidad. Nuestra realidad. Esa que nos envolvía en dudas y nos distanciaba en silencios. Esa.
Tube la oportunidad un 20 de marzo, tocaban las cuatro de la tarde en el reloj y escuché de repente un sonido peculiar y conocido. Era el móvil. Atónito y descolocado por la sorpresa me dispuse a cogerlo, no sin antes preguntarme que iba a decir. Sabía que esa era la esperada ocasión, y todo debía ser perfecto, en claro imperativo. Tan perfecto deseaba que fuera que el telefóno dejó de sonar, pues la perfección no existe. Es tan relativa como el bien y el mal, pero de eso me di cuenta mucho mas tarde.
Dejé pasar los minutos, pensativo, buscando las palabras adecuadas para al menos acercarme a lo que podría llamar un buen momento. Aquello que de algun modo, para mí sería perfecto. Decidí llamar, y decepcionado, no obtuve respuesta. Una extraña sensación me envolvió. Tan ansiado momento convertido en una oportunidad desechada, y todo, por querer que fuera perfecto.
Mi sorpresa llegó dias mas tarde. Cuando supe que la llamada no podría llevarse a cabo ya nunca jamás. Quizá era su despedida y yo no pude atenderle. Por no haber contestado a la llamada, tomó un taxi que de camino a mi casa le llevó a perder la vida.
Ahora tan solo me queda el recuerdo de algo que jamás sucedió. El recuerdo de la duda, de buscar la perfección del momento y tropezar con su antónimo en su máxima exponéncia.
Tal vez por eso desde entonces las cosas han cambiado para mí. Supongo que si algún momento ha de ser perfecto, lo será. Mi cabeza ya no se tambalea imaginando las escenas antes de vivirlas, simplementes las vive.
Qué es las perfección como para tratar de encontrarla? No me pregunté lo esencial en su momento. No supe ver que lo que para mí podía ser perfecto para ella quizá no sería así. La perfección es tan relativa, tan subjetiva... Tanto es así que podría decir que la perfección nos unió, de igual forma que al final nos separó.
Para mi siempre fueron perfectos los silencios y para ella las dudas. Ella siempre decía que sin dudas no había respuestas. Yo, simplemente me quedé sin palabras. Fiel a mi perfección. Fiel a mis silencios.
lunes, 4 de abril de 2011
Escritura libre.
Entre mares hay cielos. El tuyo y el mio son distintos. Las flores pintan dibujos que merecen ser descompuestos por otros seres liliputienses que no comparten nuestros gustos. Hay que ver, dos veces he tirado los dados y una sola he encontrado la solución. El blanco del gris, esa mezcla que no acabo de ver clara, me deja entrever que un minuto es una hora para quien se espera entre jardines de petúnias amargas y desechas. Viejos ataúdes de cristal. Viejas experiéncias de mármol. Sopla el viento y con un bastón sujeta la niebla. Ves que te decía? Devuélveme la vida.
Mira como sutílmente desprendo palabras y aparecen en tu mente, proceso de una sucesión de hechos mas o menos extraños y descompensados. Un gato rosa. Rituales del destino. Gofres amargos y solitarios con suerte no deseada. La muerte a la espera de la vida sin juego. Reglas sin pupitre. Una bata y un batín. Zapatillas de estar por casa con dibujos de un mago lerdo y eficaz pendiente de su guitarra. Un único camino repleto de zorras y marionetas danzando desnudas y pintadas con carmín bajo la llúvia y esperando ser rescatadas por un viejo mellado y con corbata de cuadros, tirantes y pelo en pecho. Sonrisa maligna. Deseos deseados y por desear. Sueños perdidos y por perder.
Carruajes. Tatuajes. Mariposas. Pimientos. Malditas horas muertas blandas y desagradecidas, oscuras y difuminadas. Cual es el revolver que voy a usar? Descéntrate. Vuelve a tu vida.
Mira como sutílmente desprendo palabras y aparecen en tu mente, proceso de una sucesión de hechos mas o menos extraños y descompensados. Un gato rosa. Rituales del destino. Gofres amargos y solitarios con suerte no deseada. La muerte a la espera de la vida sin juego. Reglas sin pupitre. Una bata y un batín. Zapatillas de estar por casa con dibujos de un mago lerdo y eficaz pendiente de su guitarra. Un único camino repleto de zorras y marionetas danzando desnudas y pintadas con carmín bajo la llúvia y esperando ser rescatadas por un viejo mellado y con corbata de cuadros, tirantes y pelo en pecho. Sonrisa maligna. Deseos deseados y por desear. Sueños perdidos y por perder.
Carruajes. Tatuajes. Mariposas. Pimientos. Malditas horas muertas blandas y desagradecidas, oscuras y difuminadas. Cual es el revolver que voy a usar? Descéntrate. Vuelve a tu vida.
martes, 31 de agosto de 2010
Linda. La Intensa Noche De Agosto.
A veces te das cuenta de que los dias pasan y no has sembrado ilusión, todo por el simple echo de que el pasado te arrastra y te mantiene distante, algo que pretendes llamar precaución para alejar de ti cualquier daño interior. Pero finalmente te das cuenta de que nada va a cambiar el echo de que la vida sigue. Y la ilusión, al parecer, no se siembra, nace cuando menos te lo esperas. Nace de algo parecido a una gota de vida que aparece sin llamar a la puerta. Al principio me extrañó pero lo acabé comprendiendo. La ilusión siempre está ahí, como lo estan mis ojos para verte, aunque a veces, aún teniendote delante no sea capaz de admirarte, ni tan siquiera encontrarte.
Recordé la célebre frase de John Lennon: "La vida es aquello que te va sucediendo mientras te empeñas en hacer otros planes.", y me mantube firme ante la decisión de dejar que el tiempo y la ilusión se aliaran juntos para hacerme descubrir lo que un dia no esperaba encontrar. Aquello que un dia tendría que surgir, así, sin más... todo ello mientras disfrutaba de la vida, minuto a minuto, segundo a segundo...
Recordé la célebre frase de John Lennon: "La vida es aquello que te va sucediendo mientras te empeñas en hacer otros planes.", y me mantube firme ante la decisión de dejar que el tiempo y la ilusión se aliaran juntos para hacerme descubrir lo que un dia no esperaba encontrar. Aquello que un dia tendría que surgir, así, sin más... todo ello mientras disfrutaba de la vida, minuto a minuto, segundo a segundo...
miércoles, 28 de julio de 2010
Linda, un encuentro especial.
Linda apareció en mi vida cuando menos lo esperaba. Ella creció entre dudas, marcadas por la soledad y el poco cariño. Era alta, guapa y sobretodo especial. Muy especial. Sabia que si estaba a mi lado se sentia segura, tenia mi apoyo y toda mi confianza. Eso se hizo mutuo con el tiempo.
La conocí en un lugar tranquilo bajo la atenta mirada de la luna que alumbró la escena como si supiera lo que iba a acontecer. Una leve brisa y una temperatura agradable hicieron del momento algo mágico. Con un simple "Hola" de su dulce voz bastó para intuir que esa noche se iba a posar en mi baúl de recuerdos personales. No me equivoqué. Nos pasamos la noche entera tumbados, mirando al cielo entre las estrellas, el uno al lado del otro, sin tocarnos. Disfrutamos de una sensación de paz y tranquilidad que jamás hubieramos imaginado. Sin palabra alguna. Algo tan sencillo se convirtió en algo mágico. Observando la luna, oyendo los sonidos de la noche. Ahora Linda forma parte de mi vida. Siempre trato con ella todas mis dudas y me aconseja como si de un viejo genio se tratara. He dividido el mundo en dos partes. Linda es un mundo, lo demás es otro.
El timón no te permite encontrar el camino, solo te guia hacia él. Linda sabe el camino y me guia hacia él.
La conocí en un lugar tranquilo bajo la atenta mirada de la luna que alumbró la escena como si supiera lo que iba a acontecer. Una leve brisa y una temperatura agradable hicieron del momento algo mágico. Con un simple "Hola" de su dulce voz bastó para intuir que esa noche se iba a posar en mi baúl de recuerdos personales. No me equivoqué. Nos pasamos la noche entera tumbados, mirando al cielo entre las estrellas, el uno al lado del otro, sin tocarnos. Disfrutamos de una sensación de paz y tranquilidad que jamás hubieramos imaginado. Sin palabra alguna. Algo tan sencillo se convirtió en algo mágico. Observando la luna, oyendo los sonidos de la noche. Ahora Linda forma parte de mi vida. Siempre trato con ella todas mis dudas y me aconseja como si de un viejo genio se tratara. He dividido el mundo en dos partes. Linda es un mundo, lo demás es otro.
El timón no te permite encontrar el camino, solo te guia hacia él. Linda sabe el camino y me guia hacia él.
domingo, 21 de marzo de 2010
A la imaginación y a imaginarte.
Hoy tengo ganas de dejarme llevar, no sé si sobreviviré.
Cada palabra rota, cada mirada vacia, cada susurro perdido, no son más que estupideces del destino frente a la imaginación que llebas en tu interior.
Yo contigo volaría... me dijeron una vez. Yo contigo volaría... Ahora yo contigo vuelo, y no es por fardar, es por gozar. Me hablas y me pierdo. Te imagino y te sueño. De cada instante soy el dueño. Y no estas aquí, de cuerpo presente, pero te tengo a mi lado, te tengo en mi mente.
Nunca habia sentido tanta libertad hasta que te conocí. Ahora juego a diario a ser un super héroe, plantar violetas en tu puerta y esperar a que crezcan a tu paso.
Conocerte fué un placer.
Cada palabra rota, cada mirada vacia, cada susurro perdido, no son más que estupideces del destino frente a la imaginación que llebas en tu interior.
Yo contigo volaría... me dijeron una vez. Yo contigo volaría... Ahora yo contigo vuelo, y no es por fardar, es por gozar. Me hablas y me pierdo. Te imagino y te sueño. De cada instante soy el dueño. Y no estas aquí, de cuerpo presente, pero te tengo a mi lado, te tengo en mi mente.
Nunca habia sentido tanta libertad hasta que te conocí. Ahora juego a diario a ser un super héroe, plantar violetas en tu puerta y esperar a que crezcan a tu paso.
Conocerte fué un placer.
sábado, 4 de julio de 2009
Llueve (en mis ojos).
Atrás quedaron las miradas,
tristes ellas, ahogadas.
El dia en que vieron tus palabras
grandes ellas, reflejadas.
Delante estaban tus sentimientos
todos ellos ahora tormentos,
fruto del olvido, poco conseguido.
Nació un ser por ti concebido.
Esperanza era su nombre,
vive era su excusa.
tiempo su apellido,
y con esto me despido.
No lo parece, llueve. (en mis ojos)
tristes ellas, ahogadas.
El dia en que vieron tus palabras
grandes ellas, reflejadas.
Delante estaban tus sentimientos
todos ellos ahora tormentos,
fruto del olvido, poco conseguido.
Nació un ser por ti concebido.
Esperanza era su nombre,
vive era su excusa.
tiempo su apellido,
y con esto me despido.
No lo parece, llueve. (en mis ojos)
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