-Para cuando?- Me preguntó ella. -Esto se está alargando mas de la cuenta...- siguió replicándome. Y yo, con decisión y contudencia, le dije:
-Para! No quiero oírte más. Apacíguate un poco, todo a su tiempo. Las cosas buenas se hacen esperar. Y sabes...? Mientras esperas, van sucediendo otras cosas igual de buenas. La vida es un no parar de experiencias, que si quieres, puedes disfrutar dia tras dia. No tengas prisa, que para todo hay tiempo. Tengo que confesarte que tú eres para mí lo que para las hojas el viento. Me ayudas a volar, me elevas por el camino, y de vez en cuando llegamos juntos a algún destino. Sirves para mucho. Aunque creas que no es así, para mí, sí. Y eso deberia bastar, no todo es esperar. Sonrie.-
Ahora que ha pasado un tiempo, para mí todo es mas fácil. Y para eso estoy aquí. Para decirte que anoche, para mi sorpresa, en un sueño, todos gritaron:
-Que para, que para! Que llega al mundo un nuevo ser.
Para cuando quieras, pensé al despertarme. Para cuando quieras.
domingo, 14 de noviembre de 2010
sábado, 6 de noviembre de 2010
Nada.
Nada, me dijo el Hada. Mi preocupación era importante pero ella se limitó a decir: nada. Lo estoy pasando mal, le dije. Y ella tras mirarme con una sonrisa burlona me repitió: nada.
Pasaron los dias y nada parecía cambiar. No entendía nada. Sin embargo el Hada seguía diciendo nada. Mis preguntas eran cada vez mas y mas preocupantes pero parecía que yo no tenía nada que hacer. No podía cambiar nada de eso. Nada parecía importarle. Nada parecía aportarme. Ella siempre hacía como si nada. Y antes de nada siempre me soltaba un nada. Ahí es nada. Un dia le di las gracias, por estar siempre ahí cuando la necesitaba, y me dijo: de nada. Pero yo seguía con mis dudas y a una de mis tantas preguntas me respondió: no es nada.
Al final un dia decidí que para nada eso podia seguir así. Que antes de nada, tenía que hablar seriamente con ella. Tenía que preguntarle nada mas y nada menos que porque "nada" era su respuesta escogida para todas mis preguntas.
Nada, me dijo el Hada. Y cuando mis problemas me ahogaban encontré la solución.
Pasaron los dias y nada parecía cambiar. No entendía nada. Sin embargo el Hada seguía diciendo nada. Mis preguntas eran cada vez mas y mas preocupantes pero parecía que yo no tenía nada que hacer. No podía cambiar nada de eso. Nada parecía importarle. Nada parecía aportarme. Ella siempre hacía como si nada. Y antes de nada siempre me soltaba un nada. Ahí es nada. Un dia le di las gracias, por estar siempre ahí cuando la necesitaba, y me dijo: de nada. Pero yo seguía con mis dudas y a una de mis tantas preguntas me respondió: no es nada.
Al final un dia decidí que para nada eso podia seguir así. Que antes de nada, tenía que hablar seriamente con ella. Tenía que preguntarle nada mas y nada menos que porque "nada" era su respuesta escogida para todas mis preguntas.
Nada, me dijo el Hada. Y cuando mis problemas me ahogaban encontré la solución.
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